Presencia simulada al anochecer para disuadir curiosos
Cuando no estás, la casa puede encender luces de manera verosímil, alternando estancias y variando horarios para evitar patrones repetitivos. La IA aprende hábitos reales y los imita con pequeñas diferencias, integrando persianas y una lámpara de pie como toque humano. Si detecta movimiento exterior inusual, refuerza la escena y te envía un resumen. Al volver, la geolocalización desactiva todo para no gastar ni dejar rastros evidentes.